Recuestate sobre mi hombro,
cierra los ojos e imagina.
Imagina que amaneció la primavera.
Que el sol salio; que brotaron las flores.
Imagina que solo vos y yo estamos aquí.
Imagina que los sueños se realizan.
Imagina que la vida nos devuelve la sonrisa.

¡No abrás los ojos! Se acabaría el encanto.
Cierralos de nuevo, siente mi brazo,
mi abrazo.

¡Estas temblando!, yo también.
Mi mano te acaricia, mi boca te besa.
Mi cuerpo te desea, toda yo te ama.
En un mágico silencio, poblado de sonidos,
que solo vos y yo sentimos.

Pero el encanto siempre termina.
La realidad nos devuelve la verdad,
y esta nos dice:
Que no es Primavera,
que no salio el sol,
ni brotaron las flores,
ni brotaron las flores,
que tampoco estamos solos,
vos y yo.

